UNESCO declara al Chinchorro de Curagua de Aguasay Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró los conocimientos y tecnologías tradicionales relacionados con el cultivo y procesamiento de la curagua Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco aprobó este miércoles la inclusión de «los conocimientos y las tecnologías tradicionales relacionadas con el cultivo y el procesamiento de la curagua» dentro de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (Decisión N° 10.COM 10.b.35).

El expediente presentado por Venezuela, “Conocimientos y técnicas tradicionales vinculadas al cultivo y procesamiento de la Curagua en Aguasay, Monagas, Venezuela”, no sólo fue aprobado, sino que mereció una felicitación por parte de la UNESCO.

¿En  qué  consiste?   

El  conjunto  de  conocimientos   y  tecnologías   tradicionales    para  el  cultivo  y procesamiento   de  la  curagua  constituye  un  cuerpo  complejo  de  saberes  y  prácticas  tecnológicas significativas   relacionadas  a  la siembra  de esta planta,   el  procesamiento  de las fibras  derivadas  y la elaboración   de   productos   artesanales   mediante   técnicas   de   tejido.   Esta   manifestación    reúne competencias  especializadas  en las   características  ecológicas  locales para el cultivo de la curagua, así como  métodos específicos  para la extracción  de las fibras  de las hojas de esta planta (pencas  o palmas)  y su procesamiento  hasta convertirlas  en fibras  utilizables  para la elaboración  de productos artesanales,   que incluyen  los objetos tejidos  (chinchorros,   manteles,  cubrecamas,   sombreros,   bolsos, vestidos,  sandalias,   etc.)  y las artesanías pequeñas (bisutería,   adornos).

Este elemento se caracteriza  por su dinamismo  e innovación,    expresados  en la  incorporación  creativa de  herramientas,    técnicas  y  materiales  foráneos   a   los  conocimientos   tradicionales,    sin    perder  su particularidad  local.  En la actualidad,   el elemento  combina  los conocimientos  prehispánicos  sobre  la botánica y aprovechamiento   de las fibras de la curagua y del moriche  (Mauritia  flexuosa) junto  con el conocimiento  y uso de materiales sintéticos (nailon,  telas,  pega blanca) y el reciclaje de otros (plástico, papel, cartón).

Etapas  y secuencia     

Los  conocimientos  y tecnologías  asociadas  al cultivo   y procesamiento  de  la curagua se desarrollan  en tres etapas que incluyen:

Una primera   etapa  de cultivo,   en donde se requieren   conocimientos  y técnicas  necesarias  para   la siembra y cuidado   de la  planta durante un período de dos a tres años.

Posterior al cultivo se ponen en práctica los conocimientos   para la extracción de la fibra,  etapa iniciada una vez que la planta ha llegado a  un estado de maduración  adecuado en el que se pueden retirar las hojas  útiles,   conocidas   como  palmas  o pencas.  Una vez  retiradas  éstas,   los talladores  utilizan  una técnica  para la extracción  de las fibras llamada «tallado»   (sacar la curagua),   en la cual manipulan con maestría  un  instrumento   de  madera  conocido    como  tortol  y  una  cuerda  de  curagua   (cabuyera, colgadero).   Para el tallado  se amarra  la cabuyera  en un árbol, con un nudo específico  que fija cada palma o  penca  para resistir  el movimiento   de despeje,   mediante  el cual se retira el  material vegetal superficial.

Finalmente  los portadores  elaboran  los productos  artesanales.  Esta última etapa requiere un conjunto de  conocimientos  y técnicas  tradicionales   para    acondicionar  la fibra,   producir  el  hilo   y finalmente elaborar  los  diversos   bienes.   Estos  conocimientos   siguen  diferentes   sub-etapas   (lavado,   secado, raspado,   encabezado,   escarmenado,   hilado).

¿Quiénes   participan?    

Los conocimientos   asociados a la curagua son compartidos por los productores agrícolas  y  artesanos   habitantes  de  las  comunidades   involucradas,   quienes  se  organizan  en  un sistema  productivo que distingue diferentes roles según las etapas de producción.

Los   cultivadores    (sembradores,     agricultores,    conuqueros)   son   quienes   ponen   en   práctica   los conocimientos   asociados   al  cultivo  de  la   planta.  Se  encargan  de  preparar  el terreno,    sembrar  los vástagos,   mantener  las condiciones  idóneas para  el crecimiento   de la planta,   y finalmente  extraer  las hojas llegado el momento  para su aprovechamiento;    así como los talladores  o  procesadores,   quienes se encargan  de extraer  las fibras  de curagua.   Debido   a que   estas  dos tareas   necesitan    de  mucha fuerza física suelen  realizarla principalmente  los  hombres de las comunidades.

Las artesanas  o  artesanos  se encargan de preparar  la materia prima o fibra de donde se obtienen  los hilos y sus desechos,   ambos utilizados para  producir   la artesanía.   Este rol corresponde  principalmente

a las mujeres,  quienes tradicionalmente    se han dedicado  a las actividades  de hilado  y tejido.  Aunque la elaboración  de productos  es una práctica mayormente  femenina,   hay hombres que utilizan la curagua para   la fabricación  de objetos artesanales,   como chinchorros de red y calzados.

En la mayoría de los casos los roles se distribuyen  entre los miembros del grupo familiar,   siendo que, en general,   los portadores  tienen  los conocimientos   para realizar los tres  procesos;   sin embargo  hay personas  que  tienen  preferencias   por  una  práctica  específica   y  se  dedican,   por  ejemplo,   a   ser cultivadores y vender la  materia prima en forma de fibra o hilos,  o como artesanos dentro o fuera de su grupo familiar.

¿Para  qué  lo  hacen?  

Para  los  portadores,  el  cultivo  de  la  curagua  y  la  creación  de  productos artesanales,   además  de ser actividades  económicas  destinadas  al sustento,  se asocian  a  nociones positivas  como  la pasión  por  la planta,   la satisfacción   en  la  transmisión  de  los  conocimientos  y la dedicación  al trabajo.   El tejido,   como  parte esencial  de  la cotidianidad  familiar,   se aprecia  además como   una   actividad   placentera,    como   una   actividad    recreativa,    satisfactoria,    como   fuente   de motivación,   de  inspiración  y  autorrealización,    en  donde  se  expresan  y  reconocen  la creatividad  e ingenio de las portadoras;   además que se refuerzan las relaciones intrafamiliares  e interfamiliares.

Elementos   que refuerzan  la identidad

Los conocimientos  y tecnologías  tradicionales  para el cultivo y  procesamiento   de  la  curagua   tienen   un  papel  fundamental   en  la   generación   de  sentido  de pertenencia en las comunidades  del Municipio Aguasay.  Las comunidades portadoras se sienten profundamente  identificadas  con los conocimientos  y prácticas  relacionadas  al cultivo y procesamiento de  la curagua  como  un elemento  distintivo  de sus  localidades.   Estos conocimientos  y destrezas  se perciben como un patrimonio cultural que los identifica como un pueblo artesanal.

La curagua,   entre  todas  las plantas  de donde  se  pueden  extraer  fibras  naturales  disponibles  en la región,    ha  adquirido   un  valor  especial  entre  los  portadores   quienes  le  atribuyen  una  resistencia, durabilidad  y  carácter  estético  distintivo.  En este  contexto,   entre   los productos  artesanales  que las comunidades   elaboran  con curagua,  el tejido de chinchorros  sigue siendo  la práctica de mayor valor tradicional  y simbólico  para  las comunidades  del Municipio  Aguasay,   además  de ser el producto  de mayor demanda y cuyo valor de venta mejor retribuye el tiempo y los esfuerzos invertidos.

Los  portadores  consideran  los conocimientos  y tecnologías  de  la curagua  como  un emblema  de la región  que  los  diferencia  del  resto  del  país.   Muestra  de  ello  es  que  la  planta  de  curagua  y  los chinchorros  son símbolos  visibles  en el escudo  municipal  y en los diferentes  escenarios  públicos de Aguasay.  Incluso,   este  patrimonio  se expresa  en  canciones  de  la  festividad  popular  local conocida como el Baile del Toro,   una de cuyas estrofas dice:  «Ay  si,   ay no / el toro me regaló / un cuatro,   unas maracas/  un chinchorro y un tambor  ( … )  el toro se agarra/  con cuerda e curagua/  para que la gente I siga la parranda (bis)/  toooooooro,   toooooooro (Maurera,   2012:  26- 27).

Cómo  promueve  la participación comunitaria

La manifestación  se recrea de manera  rutinaria en los contextos domésticos y de cultivo del Municipio Aguasay.  Aunque se practica de manera individual, esta manifestación  depende  y existe gracias  a  la participación  directa de los portadores  en cada una de las etapas de cultivo y procesamiento  de la curagua.

Por otro  lado,   la importancia  social y cultural  de la manifestación  se expresa  en otros  contextos  de participación  comunitaria  como lo es la festividad  del  Baile del Toro,  en la cual toda Aguasay  participa en concursos  inspirados en el proceso productivo de la  curagua: tallado, acondicionamiento  de la fibra y tejido.

¿Cómo  se  transmite  y  mantiene   en  el   tiempo?

El  complejo  de  «conocimientos    y  tecnologías tradicionales   para  el   cultivo  y  procesamiento   de  la   curagua»   ha  sido  transmitido  de generación  en generación  por vía oral,   observación  e imitación dentro del contexto familiar.  La transmisión  se realiza durante  las  actividades  domésticas  y  rutinarias,    en  las que  participan  los  diferentes  miembros  del núcleo familiar.  Los niños pueden  acompañar  a los padres a los cultivos y al mismo tiempo  observar las tareas  artesanales  en el hogar.   En estas actividades  los portadores  transmiten  los conocimientos sobre la curagua como un producto de la naturaleza  y sobre cómo transformarla  mediante una práctica tecnológica  artesanal.

Además  de la transmisión  en el seno familiar,  los portadores enseñan  los conocimientos  y técnicas de la  curagua  a  vecinos  o  a  personas  fuera  de la comunidad.  Esta transmisión   la  realizan  extendiendo invitaciones  a  los  interesados,   quienes  acuden  a  sus  casas  para  observar  y participar  del cultivo  o producción de artesanías.

El uso de las escuelas  como espacios  de transmisión  del proceso  productivo de la curagua  ha sido exitoso en el proceso de inculcar de inculcar  un valor identitario  y,  de manera  general,   la práctica de los  conocimientos   y técnicas  asociados a la curagua.  En ese sentido,   las portadoras dan charlas sobre el proceso de la curagua y en algunas escuelas los niños aprenden sobre su cultivo,  como parte de las actividades  educativas.  Además,   anualmente  se realiza  la Feria Artesanal  de la Curagua  donde  los estudiantes  participan exponiendo su conocimiento  respecto a los productos de curagua.

Aparte  de las charlas en las escuelas,  las portadoras se han dedicado  a realizar talleres y cursos para enseñar  el proceso  artesanal  de la curagua.  Según  las fuentes  de ASOPAGUA,   durante  el 2012 los portadores  lograron capacitar  a  120 personas  en la elaboración  de distintos  productos  artesanales  en curagua.   Los  cursos  han  servido  para  mejorar  la  calidad  de  los  tejidos  y  para  promocionar   los conocimientos  sobre la curagua en las  comunidades.

Video

Déjanos un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.